25 de agosto de 2026. El Gobierno de Colombia, bajo la presidencia de Abelardo de la Espriella, suspendió ayer la programación regional, informativa, pedagógica y cultural de las 20 Emisoras de Paz creadas por el Acuerdo Final de Paz de 2016, al considerar que funcionaban como un “aparato de propaganda”. Inravisión, el sistema de medios públicos que antes era RTVC, ordenó desde el pasado 18 de agosto que esas emisoras emitan solo música centralizada desde Bogotá. La decisión ha desatado críticas institucionales, acciones legales y cuestionamientos sobre su impacto real.
Suspensión temporal y justificación oficial del Gobierno
El 18 de agosto de 2026 el sistema público Inravisión dejó de transmitir contenidos informativos, educativos, culturales y boletines locales en las Emisoras de Paz, reemplazándolos por una programación exclusivamente musical desde Bogotá. La orden fue impartida el día antes por mensaje de WhatsApp dirigido a los directores de las emisoras.
El Gobierno justificó la medida señalando que durante el gobierno anterior las emisoras se habían convertido en un “aparato de propaganda” asociado al mandato de Gustavo Petro. La ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Alexandra Falla, y la gerente de Inravisión, Ángela María Mora, lideran un plan para transformar el sistema de medios públicos, revisar contenidos, contratos y convenios vigentes.
Rol constitucional y cumplimiento previo del Acuerdo Final
Las Emisoras de Paz fueron establecidas conforme al punto 6.5 del Acuerdo de Paz de 2016 para ofrecer programación local, pedagógica, cultural e informativa en territorios afectados por el conflicto armado.
Este componente comunicativo del Acuerdo había alcanzado un grado inédito de implementación: desde diciembre de 2024 las 20 emisoras funcionaban al 100 % en frecuencia, contenidos y producción regional. La Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación (CSIVI) monitoreaba horas al aire, participación comunitaria y pertinencia territorial.
Reacciones institucionales y sociales por la medida
- Defensoría del Pueblo: pidió que la suspensión sea evaluada de forma prioritaria y advirtió que estas emisoras no son medios ordinarios, sino herramientas creadas para cumplir un mandato constitucional y de paz.
- Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), MOE y AMARC: rechazaron la medida al considerar que afecta a más de 463.000 personas en zonas rurales, indígenas, afrodescendientes y campesinas que dependían de estos espacios para noticias locales y emergencias.
- Senador Iván Cepeda: promovió una acción de tutela contra la decisión, señalando vulneraciones al derecho a la información y al cumplimiento de los compromisos pactados en el Acuerdo Final.
- Senador Enrique Gómez, del Movimiento Salvación Nacional: afirmó que esas emisoras eran “megáfonos oficiales de las FARC para adoctrinar regiones”.
Incumplimientos o incertidumbres legales tras la suspensión
Aunque el Gobierno presentó la suspensión como una medida temporal, no ha fijado fecha para restablecer la programación regional ni informativo-cultural.
Organizaciones sociales cuestionan que la instrucción se transmitiera por mensaje de WhatsApp y sin participación de los directivos regionales implicados. También denuncian que la medida contraviene obligaciones legales y constitucionales que ordenan el Estado a cumplir el Acuerdo de Paz de buena fe.
Asimismo, se menciona que el 16 de agosto el Ministerio TIC emitió comunicado oficial dando inicio a una “transformación integral” del Sistema de Medios Públicos y declarando fin al “aparato de propaganda”. Pero ese pronunciamiento antecede la suspensión concreta de los contenidos en las seis emisoras.
Este evento ha generado un debate político: se tiene agendado un debate de control político en el Congreso contra Alexandra Falla y Ángela María Mora, y además de la tutela presentada por Iván Cepeda, distintos sectores reclaman rendición de cuentas sobre la constitucionalidad y los posibles efectos sociales.
Este artículo se basa en información de fuentes públicas disponible al momento de su publicación.
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